Sistemas de gestión a medida para comercios y pymes. Ventas, stock, gastos y ganancia real en un solo lugar — desde el celular o la compu. Pago único: el sistema queda tuyo.
La mayoría de los comercios llevan las cuentas en un cuaderno, en una planilla o en la cabeza. Funciona, hasta que empieza a costar plata.
Sabés lo que entró en la caja, pero no cuánto de eso era tuyo. La ganancia real aparece recién a fin de mes, cuando ya no se puede corregir nada.
Nadie mira el stock hasta que un cliente pide algo y no está. Cada faltante es una venta que se va caminando por la puerta.
El proveedor aumenta, vos seguís vendiendo al mismo precio. Te enterás del margen aplastado cuando ya vendiste todo el mes así.
No son maquetas ni dibujos: son pantallas reales de un sistema Cuenta Clara funcionando.
Escaneás con el lector de código de barras y el producto cae solo al carrito. Elegís el medio de pago, cobrás, y listo — el stock ya se descontó.
Cuánto se vendió, qué salió más, quién te debe y qué falta reponer. Todo en la pantalla que abrís mientras atendés.
Vendido, menos el costo de lo que vendiste, menos los gastos del mes. El número que queda abajo es el único que importa — y lo ves cuando querés.
Cada sistema se arma sobre esta base y después se adapta al rubro y a cómo trabajás.
Escaneás y el producto entra solo. La primera vez le decís cuál es y queda aprendido para siempre.
Cada venta descuenta, cada compra suma. Con mínimos por producto y avisos cuando hay que reponer.
Precio menos costo menos gastos fijos. El sistema guarda el historial de costos para que el número sea honesto.
Locales, sucursales o barras: cada uno con su stock y sus números, más la vista consolidada del dueño.
A la mañana, lo que conviene mirar hoy. A la noche, el cierre del día con el detalle en PDF.
Tu equipo carga ventas y ve el stock. Los precios, los costos y las ganancias quedan detrás de tu PIN.
Una copia de seguridad por semana, guardada sola. Tus datos viven en tu propia cuenta, no en la mía.
No adaptás tu negocio al sistema: el sistema se arma sobre cómo ya trabajás vos.
Te ayudo a cargar tu catálogo, te muestro cómo se usa y quedás andando con tus datos reales.
El mismo motor, armado distinto según lo que cada uno necesitaba medir.
Vendía en la barra, en el kiosco y por fuera, pero todo terminaba mezclado en la misma caja. Necesitaba saber qué dejaba cada punto por separado.
Uno en primaria, otro en secundaria. Las compras las hace el dueño y las reparte entre los dos, pero cada kiosco vende lo suyo y tiene que rendir por separado.
Contame cómo trabaja tu negocio y te muestro el sistema andando. Si veo que no te sirve, te lo digo de frente — prefiero eso a venderte algo que no vas a usar.